28 de marzo de 2013

El Bueno, el Malo y el Feo



S
Si tuvieras que escribir tus memorias, ¿en qué género las catalogarías?. Puede que hayas visto pasar los años -no sé si muchos o pocos- entre bambalinas o, por el contrario, hayas sido capaz de tomar las riendas de tu propia vida para marcarle un pulso. De hecho, no sé de qué forma llegarás a ponderar lo que ya has vivido o lo que te queda por vivir… Puedes hacerlo de tres formas, desde la particular visión de cada uno de los tres personajes creados para la ocasión:

Fuente imagen: bfmsos.blogspot


El Bueno

Éste es el personaje que más me gusta y por eso hablaré de él en primer lugar. Es ese que intenta, a pesar los pesares, no cuantificar su experiencia en fracasos sino en contar las veces que ha logrado escapar de ellos. Es ese al que le gusta reescribirse a sí mismo en tono de comedia porque admira la capacidad de buscar el lado positivo de las cosas; el que recuerda pequeños detalles que le recuerdan que su papel en la obra es principal e intenta marcar el devenir del guión utilizando su influencia, sus conocimientos y, sobre todo, su experiencia.


El Malo


Al contrario que el anterior, éste se revuelve en su pena y piensa que todo lo que le puede venir en este mundo, sencillamente, es y debe ser por definición “malo”. Tal como el que prefiere no enfrentarse a las cosas, y aún menos a las dificultades, porque dice conocer de antemano el resultado, porque le bloquea la Teoría de la parálisis por el análisis (en otra ocasión explicaré la base de esta interesante teoría). En definitiva, ese que es capaz de recordar todos y cada uno de sus fracasos como motivos para no emprender ninguna otra aventura.


El Feo


Este, en las míticas películas del Oeste, sería el secundario que en cuanto lo ves salir en pantalla, dices “Ese va a morir”… ¡Y muere!. Es ese que no escribe su propio destino porque vive absorto dejándose llevar por la corriente de la mediocridad; ese mismo que cuando  ve pasar la oportunidad de su vida ante sus narices piensa que algo tan bueno no debe ser para él y lo deja pasar. Son todos aquellos personajes que se mueren poco a poco en el olvido y en su propia indiferencia.

Podrías inventarte cualquier otro pero, no nos engañemos, con más o menos matices, al final no saldrás del SÍ, el NO o el QUIZÁS, del Bueno, el Feo y el Malo.

Para narrar tu vida, puedes apostar por una historia con más o menos acción, en un escenario más o menos idílico y acompañarlo de unos personajes más o menos interesantes. Pero de nada sirve tu empeño si no te marcas como el protagonista de la obra e intentas crear alrededor de ti un halo de intriga que invite a su lectura. Para ello, nada más recomendable que interpretar el papel de “El bueno”. Con los otros dos, no pasarás a la escena siguiente (El Malo) o, simplemente, no la escribirás (El Feo).

Seguro que has tenido que enfrentarte a situaciones difíciles y, seguramente, has llegado a pensar en no intentarlo, en dejarlo todo y, sin embargo, has tomado aire, apretado los puños y has dado el paso adelante. Como decía aquél, “Un paso atrás, nunca, ni para coger impulso”. Pues ese es el cariz que deseo en el personaje que elijas para escribir tus memorias porque, no te quepa la menor duda, llegarás a escribirlas (aunque no sea en papel) y llegarás a verla resumida en unas pocas páginas (o muchas, depende de ti).

Da cabida a varios géneros y mezcla acción para describir tus logros con comedia para ganarte al respetable y no olvides darle un punto romantico, de intriga y, si me apuras, dramático para darle mayor realismo y, sobre todo, mayor sentido.

Por eso, no olvides cuidar todos los detalles sin restarle importancia a ninguno de ellos, no dejes de plasmar aquéllos momentos divertidos, los que te emocionaron y que aún hoy te hacen esbozar una sonrisa o dejar la mirada perdida. Si a eso has sabido unir personajes que ensalcen tus valores no te llevará gran esfuerzo componer el mejor de los escenarios para tu gran obra: Tus Memorias.


¿Qué personaje has elegido?

2 comentarios:

Carlota Márquez dijo...

Por definicion me quedo con el bueno. el malo y el feo tienen roles identicos!

El malo, al menos, debería no catalogarse victimista. Sino defender un rol "en contra de".


Sugerencia...

David Fernández Ojeda dijo...

Bien, Carlota. Se trata de sobrevivir y el Bueno es el que puede intentarlo con más garantías de éxito.
Gracias!