24 de junio de 2013

Pluriempleo para parados


A
Al concepto de desempleado se asocia un relativo estado de pasividad que, por supuesto, no se corresponde con la realidad en la mayoría de los casos. Se cambia de una rutina diaria de trabajo que facilita el sustento a otra rutina que para muchos entraña una desgracia y un motivo más para el lamento. Lamentarse no te llevará a ningún sitio y, aún menos, al que necesitas llegar.

Fuentes imágenes composición: estentor & edgadyaponte
Te contaré algo:

En una  ocasión, alguien me preguntó “cómo me iba la vida” y, aunque le dije “bien”, al comentarle que ya no trabajaba en mi empresa anterior desde hacía algunos días porque atravesaba por una terrible racha financiera, su respuesta fue tal como “Lo siento, ¿y ahora qué?”.

Pues, sinceramente, yo soy de los que piensan que los cambios acostumbran a traer nuevas oportunidades y si dicho cambio es deseado, éstas, además de nuevas, siempre son mejores. Pero esto no es sólo aplicable al terreno laboral sino a todos los aspectos de la vida. Por ejemplo, estoy seguro que si en estos momentos tienes pareja y te va bien es más que probable que antes hayas debido pasar por la experiencia más o menos traumática de una ruptura con otra persona. ¿Cierto?.

Cuando llegó esa ruptura abandonaste tu halo de comodidad personal y tuviste que reaccionar ante el nuevo escenario y dar paso a la entrada de nuevos personajes en tu vida. En efecto, recordarás cómo te arreglabas (un poquito más que de costumbre) antes de quedar con tus amistades, te introducías en nuevos grupos e incluso llegabas a hacer actividades que antes no hacías o ni siquiera te habías planteado. Cómo de forma inconsciente (o totalmente consciente, quien sabe) salías con un "plan oculto" abierto a nuevas conquistas para volver a emparejarte. Recuerda que somos, además de un ser sociable,  el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra… Pero, qué aburrida sería la vida sin “piedras”, ¿no crees?.

Es decir, cuidando tu imagen, abierto a nuevas experiencias y nuevos entornos. ¿Acaso esas no deben ser excelentes premisas para el día a día de un desempleado?. Para éste, a mi parecer, es imprescindible mostrar su mejor lado personal y profesional para, a través del CV, las RRSS y los contactos intuitivos acceder a nuevos empleadores que proporcionen una vía libre de acceso al empleo. ¿Y qué me dices de las nuevas experiencias?. ¿Estás dispuesto a seguir acumulando conocimientos y habilidades para incrementar tus oportunidades?.

En cuanto a los entornos, he de decir que es un tema más peliagudo pero de obligado análisis debido al estado actual del mercado laboral y su realidad económica; pero es hora de cambiar el chip y, aunque es cierto que puedas tener más opciones postulando a trabajos como los que has tenido hasta hoy, ampliar el espectro de tus objetivos, aunque te adentres en sectores desconocidos para ti, sólo te podrán traer satisfacciones. Piensa que, a partir de entonces, tendrás una oportunidad real de convertirte en el especialista que siempre has sido, aunque de otra especialidad.

Por ejemplo, un administrativo del sector bancario es absolutamente válido para un puesto similar en una empresa conservera; del mismo modo que un comercial de de la industria alimentaria es absolutamente apto para vender coches. Y sólo si son puestos muy concretos que precisen de una notable y específica formación podemos plantearnos tomar otro rumbo. Pero, inicialmente, no des nada por imposible y, aún menos, por perdido. En este aspecto, también los reclutadores y las empresas deben aportar flexibilidad y visión de futuro fijándose más en las habilidades y potencial para descubrir al mejor candidato que, por supuesto, no siempre es el que más méritos académicos o profesionales acumula.

Y en la figura del desempleado hay aspectos que se pasan por alto, no sólo por la sociedad en general, sino por los entornos más cercanos y que son de gran relevancia. Me refiero, fundamentalmente, a estos dos:
Fuente imagen: quemepongoparalaentrevista.blogspot

Emocional

En cuanto a lo que puede sentir una persona que se queda sin empleo, si no lo has vivido antes, podrás imaginarlo y, cuando menos, pensarás en lo que supone la salida de tu zona de confort a la que hacía referencia anteriormente. Es por eso que, a la sociedad en general, le pediría un esfuerzo para desmitificar el lado negativo del desempleado porque el fin de un empleo no supone el fin de una vida; y a los entornos más próximos, pediría comprensión y generosidad.

Laboral

A veces supone un handicap cambiar de actividad y precisa de un período de adaptación suficiente y de un aporte extra de voluntad sin fisuras que, ciertamente, no todos están dispuestos a aportar. El escenario, cara a la galería, pinta así: antes trabajabas 8, 10 ó 12 horas diarias y, ahora, si ya no tienes empleo, dicen que no haces NADA. Perdón, ¿he dicho “nada”?. Permíteme unas palabras porque esto debe ser una errata:

Y si no fuera así, creo que nadie debería atreverse a decirlo porque es más que posible que, cuando una persona queda sin empleo, tenga más ocupada su jornada que cuando lo tiene. Antes, al margen de la jornada laboral, ocupabas tu tiempo a tu manera y el resto lo distribuías entre tu familia, tus amigos, tus momentos de relax y, por qué no, de soledad. Cuando el empleo desaparece, no es menos cierto que cambian las relaciones personales y familiares, cambian las prioridades, cambian las costumbres y el enfoque del ocio y, a lo peor, cambia tu manera de ver la vida, aunque no debería si echas mano a tu mejor actitud.

Pongamos un ejemplo de lo que podrían ser dos visiones opuestas de una persona desempleada:

  Pro-Pasivo… Es aquél que hace vida de brazos caídos a la espera de que su nueva oportunidad llame a la puerta de su casa, aquél que dice convencido cuando queda en desempleo con derecho a prestación que se tomará unas vacaciones merecidas mientras le dure el subsidio y, sólo cuando se acerque el final del mismo, se pondrá manos a la obra en la búsqueda de un nuevo empleo (o ni siquiera entonces).

Mucha televisión, mucho paseo, alguna visita al bar o salida con los amigos y vuelta a empezar a la espera de que mañana comience un nuevo día. Entre tanto, poco aporta a la casa y poco a sí mismo pues no ayuda en las tareas domésticas y tampoco añade valor a su perfil con formación o nuevas experiencias y habilidades.

  Pro-Activo... Este no es otro que la antítesis del anterior, pues, no sólo no asimila su condición de parado como una forma de ver pasar los días con cierta desidia, sino que intenta sacar partido a cada uno de ellos. Es un buscador activo de oportunidades comienza estableciendo un orden explícito a sus tareas diarias para conseguir su objetivo asumiendo su nuevo rol porque sabe lo que es y lo que quiere.

Fuente composición: David Fernández Ojeda
¿La casa?. Por supuesto, compartiendo las tareas propias y, si vive con una pareja que trabaja, se queda al frente del orden, las compras, de los niños -si fuera el caso- y, por supuesto, podrá descubrir cualidades ocultas con mayor o menor éxito, como las de cocinero o manitas “arreglalotodo” (o puede que no).

Pero, eso, siempre tras haber cumplido con su tarea fundamental que no es otra que la búsqueda de trabajo. Y para ello se aplica para aumentar su formación con nuevos conocimientos complementarios que pueda sumar a los ya adquiridos, reforzando su marca personal que deberá vender al mejor postor con verdadera excelencia. Intentará aprovechar todos los recursos a su alcance para darse a conocer en los entornos profesionales que puedan ofrecerle la oportunidad que espera.

Asume su condición de desempleado desde una visión optimista sabiendo que su recompensa en la búsqueda llegará y que sólo es cuestión de tiempo (ya, pues si el tiempo no sobra, habrá que intensificar la búsqueda). Dedicarle un número de horas diarias a esta tarea como si de un trabajo remunerado se tratara es lo mejor que puedes hacer por ti mismo si te encuentras en desempleo.

Y está muy bien que te levantes temprano para dar el desayuno y llevar al colegio al niño; que pongas algo de orden en la casa; que vayas a por el pan y a comprar para dejar planificada la comida y luego prepares la receta de Arguiñano para que, cuando recojas al niño en el cole y venga tu pareja, se encuentren la comida por delante; que hagas de “canguro” oficial, des la merienda y, si es el caso, te pongas con los deberes del cole; que si te sientes generoso, te presentes por sorpresa y recojas a tu pareja en su trabajo previa preparación de la cena; y… Seguro que se te ocurren muchas más otras cosas.

Pues nada de esto tiene sentido si todas esas tareas no eres capaz de calzarlas entre tus jornadas de búsqueda de empleo. Y cuando digo jornadas, me refiero a mañana y tarde, con horario, con seriedad y compromiso. Hazlo así, repito, sólo será cuestión de tiempo que puedas alcanzar tu objetivo si mantienes la actitud adecuada y mimas tu perfil profesional.

Esta es una receta muy casera que debes condimentar al gusto con el cariño de los tuyos y con una buena base de autoestima. El resultado es gratificante y, además, tu pareja será más feliz contigo...


¿Sabes ya qué vas a hacer hoy?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno el post David, inyecta una buena dosis de fuerza y optimismo. Enhorabuena.

David Fernández Ojeda dijo...

Muchas gracias, "Anónimo". Fuerza y optimismo nunca deben faltar, máxime si se tiene "pluriempleo". Saludos!

Anónimo dijo...

Interesante entrada. Por si te interesa tengo un blog que da apoyo a desempleados. Quizás te interese.

http://elblogdelarticulo.wordpress.com/

David Fernández Ojeda dijo...

Gracias, Anónimo (2).