22 de octubre de 2013

Nadie me ha regalado nada



M
Muchos creen que los logros que has conseguido a lo largo de tu vida han venido solos. Muchos opinan que las metas que has alcanzado no son merecidas. Muchos otros, simplemente, han tenido envidia de tus triunfos… Y tú, en tu interior, no tienes más que decir que “A mí, nadie me ha regalado nada”.


Hoy, no sólo ha cambiado el escenario, sino que ha cambiado la obra que debes representar habida cuenta de la situación socioeconómica y, aunque ya resulta un tópico, todos nos enfrentamos a un verdadero cambio de paradigma en el que nada de lo que fue podrá llegar a ser, al menos, en muchos años.

 
Fuente imagen: saludcronica
Y es que la cosa no está para menos… Al comienzo de la crisis, a la entrada de una ciudad vi una valla publicitaria que decía así: “Bienvenidos. Se prohíbe hablar de la cosa”. No sé si era actitud o temor, en cualquier caso, me hizo reflexionar y plantearme muchas cosas. Básicamente, pude englobarlas en dos: conocer, en primer lugar, la parte de responsabilidad de cada uno de nosotros y que nos ha hecho llegar hasta ahí. En segundo lugar, la parte de responsabilidad de cada uno de nosotros para salir de ahí.


Pero, en ningún caso mi intención es apocarme e ir lamentando los efectos de la crisis tras de ella, sino anticiparme y buscar fuerzas para compartirlas contigo y colocarnos, justamente, delante de ella.

Motivación, empeño, responsabilidad, esfuerzo, esfuerzo (no es un errata, doble esfuerzo) y, sobre todo, conciencia de esa responsabilidad que nos toca vivir. Por eso, porque no sólo pretendo hablar de “la cosa” sino hacerlo de más cosas y, con ellas, avivar mi gusto por escribir, hoy te propongo un reto.


Aún recuerdo esa primera frase con la que he iniciado estas líneas. Ciertamente, alguna vez la has dicho y, hoy, quizás, la quieras seguir diciendo. Pero, repito, las circunstancias han cambiado y se precisa aportar unplus en todas las facetas de la vida. Se me ocurren:


·Plus de comprensión, bien de tu familia o de tu entorno para asumir ciertos cambios de roles en tu vida a los que posiblemente no estabas preparado.


·Plus de motivación, para aprender que siempre hay que dar un paso adelante y  levantarse tras una caída.


·Plus de intención, para comprometerte a admitir lo que eres y reaccionar para cambiar lo que no te gusta.


·Plus de sacrificio, para combatir lo que muchos llamarían injusticia y que otros llaman fracaso.


Se te ocurren muchos más pluses, lo sé… Pero esos prefiero que los guardes para ti y los lleves a cabo con el mayor de los compromisos porque, como bien dice una frase que leí en la red, “El que no lucha por lo que quiere, no se merece lo que desea” (vía Jota·JS).


Pero, ¿sabes qué?, recibir una ayuda de vez en cuando, aunque sea para admitir que somos seres imperfectos, no viene nada mal. Es más, toda cura de humildad, aparte de hacernos mejores resume tu capacidad para mejorar tus pluses, esos de los que hemos hablado antes.


Para resumir, permíteme decirte que, en este sentido, no dudes en pedir ayuda a las personas que con el mejor criterio, aquéllas que te puedan hacer crecer tanto a nivel personal como profesional, pueden hacer de ti esa persona que tanto deseas. Porque sé que eres bueno, porque intuyo tu potencial, porque sé que puedes dar mucho más de ti mismo… Precisamente por eso.


Y cuando vayas alcanzando tus metas no temas afrontar comentarios vacíos como “Es que a ese le han ayudado”, “Es que tenía padrino”, “Es que se lo han dado hecho”… Vacíos e insulsos, sí, porque, por si alguien aún no lo sabe, no es malo recibir ayuda para afrontar lo más difícil, que es dar el primer paso; sin embargo, se ve que ignoran que tras el primer paso sólo te mantiene tu esfuerzo.




¿Estás dispuesto a mejorar?