14 de febrero de 2013

Me quiere, No me quiere, Me quiere...


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Hoy día la demanda de empleo supera con mucho a la oferta y, en ese sentido, qué duda cabe que saber venderse es vital para poder conseguir el objetivo final: un nuevo empleo. Currículums y más currículums, visitas, llamadas, entrevistas... Todo vale y todo es necesario para darse a conocer aunque no debes olvidar que el pilar fundamental, actualmente, es el apoyo de las redes sociales y su entorno web.

Fuente imagen: fotolog.com

El CV puede generar un contacto posterior con la empresa o consultora de turno,  a su vez, una entrevista o varias y, así, si no te caes por el camino, la definitiva y tu ansiado nuevo puesto de trabajo. No obstante, establecer una norma sobre el porcentaje de "aciertos" que tienes o deberías tener en función del número de candidaturas presentadas es poco más que imposible.

¿Acaso un 10% estaría bien?. Siendo optimista podríamos subir a... ¿Un 15% ó un 20%?. No es serio y máxime cuando depende especialmente de ti, de tus conocimientos y tu experiencia, y de la coherencia del envío. Si se ofrece un puesto de Analista Funcional experto en Oracle y la candidatura la presenta un comercial o un médico, es obvio que la estadística se vendrá abajo y los datos serán malos, muy malos. (Un inciso: no olvides añadir valor al CV, no dejes de formarte más y más cada vez que te sea posible)

Sin embargo, si los envíos se hacen con consciencia y coherencia, atendiendo los criterios de la oferta, las posibilidades de recibir un contacto por parte de la consultora crecen sustancialmente cuando -repito- nuestro perfil se ajusta a lo solicitado. ¿Cuántas veces has visto una oferta anunciado un atractivo paquete salarial, en una gran empresa, y te has visto tentado a inscribirte aún no teniendo las aptitudes necesarias?.

Perder el tiempo y hacer perderlo a los demás no te llevará más que a una pérdida adicional de ilusión y motivación. Así evitas tener que asimilar un "no" tras otro que te hacen plantear tu propia valía profesional y, a lo peor, personal. Por eso, cuando decidas buscar un nuevo trabajo, piensa en "deshojar la margarita" y aplica tu talento en ver qué empresas te quieren, no te quieren, te quieren, en función del perfil y los valores profesionales y personales que aportes y la afinidad al puesto.

Conseguirás así más "me quieren" y menos "no me quieren". No se trata de inscribirse en todo...  Piensa de qué te gustaría trabajar, en dónde y hazte una pregunta tan simple como compleja: ¿qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo?. Focaliza tu talento -no te quepa la menor duda que lo tienes- en hacer una elección inteligente. ¿Acaso no miras uno y mil modelos antes de comprar un vehículo?. Tú vales infinitamente más, por tanto, defínete y emplea el tiempo justo en hacerlo (recuerda que el tiempo, por norma general, no suele ser nuestro aliado cuando existe competencia). Saber "qué eres" y "qué quieres" es vital para marcar tu objetivo y te ayudará a optimizar tus esfuerzos.

Eso y, según muchos, suerte. Yo soy de la opinión de que tu principal suerte está en tí porque eres tú y no otro quien toma las decisiones, porque eres tú el dueño de tu propia vida. Para aquéllo que no depende de tí, podría hacerte referencia a una de las tantas definiciones de Suerte que leí siendo adolescente
     
                   Suerte es el seudónimo de Dios cuando Él no quiere estampar su firma.
                                                                                                 (Fray Luis de León)

Por cierto...
                   ¿Sabes ya qué eres y qué quieres?