30 de octubre de 2015

Vive en colores

S
Si crees que la vida te va a regalar algo…
Si crees que podrás conseguir tus objetivos sin luchar por ellos…
Si crees que los problemas se esconderán a tu paso…
Si crees que recibirás ayuda de todos los que te rodean…
Si crees que no vas a derramar ni una sola lágrima…
Si crees que no hay nadie mejor que tú…
Permíteme que te diga:
ALUCINAS en COLORES.

Pues de colores quiero hablarte y, en concreto, de los colores de la vida, pero de los colores con sabor a personas de verdad, esas que tú y yo sabemos que existen a nuestro alrededor, a la vuelta de cada esquina, en cada rincón.



En función del horizonte que se marcan, diría que las personas, tanto los que tienen como los que buscan un empleo, así como los emprendedores, se tiñen ineludiblemente de CUATRO colores diferentes. A saber:

BLANCO. Ni más ni menos que los más conservadores, los que siguen “esa línea” que le han marcado y difícilmente se salen de ella pensando que alguna vez llegaran al lugar que otros le han dicho que existe (o no, quien sabe). Son esos que asumen pocos riesgos y no hacen equilibrios innecesarios por temor a contratiempos. En ellos, siempre he descubierto, si me permites, una cierta mirada melancólica. Quizás porque, no se atreven a pensar en amarillo. Son prudentes.

AMARILLO. Algo más arriesgados que los anteriores, no se desvían de la ruta trazada, si bien es cierto que están dispuestos a hacer frente a obstáculos que puedan encontrarse en el camino y, en ocasiones, salen airosos de ellos. A veces, los llaman insensatos o kamikazes porque pueden llegar a ir en sentido contrario al de sus intereses sin ser consciente de ello. Quizás porque desearían teñirse de rojo. Son convencidos.

ROJO. Estos, sin duda, son valientes, pero no temerarios, teniendo en cuenta que acostumbran a identificarse como especialistas en su disciplina. Son capaces de atajar caminos para llegar cumplir su objetivo, aunque debo decir que, por norma general, han conocido el BLANCO y/o el AMARILLO. Les distingue una gran audacia y manejo de sus habilidades que gustan de compartir con los demás. Son “leones del asfalto” de la vida a los que no importa salir de realidades y estereotipos. Les mueve la curiosidad y buscan nuevos horizontes. Quizás, porque sueñan con el azul. Son emprendedores.

AZUL. Para éstos, tengo reservado un sentimiento dividido, pues, por una parte, es mi color preferido; y por otra, no se permite disfrutar de él más que a ratos. Más allá de intensos instantes, de momentos inolvidables, sería un suicidio virtual y una metedura de pata muy, pero que muy real. Son personas que se lanzan al vacío sin pensar en las consecuencias y, lo peor, desconociendo las consecuencias porque se han dejado llevar por su ilusión de ser felices. Cierto, me dirás que eso queremos todos… Y así es, pero la felicidad, con los pies en el suelo, se disfruta mejor. Pensar alguna vez en azul no sólo es recomendable, sino necesario para la salud mental, para alimentar la motivación y, sin duda, lo considero un regalo para la autoestima. Quizás, porque si no fuera así, la vida sería muy, muy, muy negra. Son soñadores.
 
Es posible que ya sepas qué color gastas y qué otro te gustaría añadir a la paleta de tus ilusiones perdidas –y a las que no debes renunciar- pero te haré una confesión ahora que estamos solos:

Vivir cuantas más experiencias diferentes es genial, hacerlo con éxito, es extraordinario. Es por eso que, en ocasiones, tú mismo te pones límites y puede que sufras la presión de tu sombra exigiéndote un giro a tu propia vida, un nuevo color que, en un principio, te aportará inseguridad por anunciarte una salida de tu zona de confort y que, no me cabe duda alguna, sabrás manejar. Estoy convencido de que si disfrutas de todos los colores llegarás a retratarte tal como eres y conseguirás pintar la mayor obra de tu vida, sí, esa que llaman FELICIDAD. Sólo debes saber qué cantidad añadir de cada color y firmarla de tu puño y letra.

Recuerda que la vida puede ser PERFECTA a pesar de sus imperfecciones y...


Añade color a tu vida y no dejes que otros la pinten por ti.