27 de septiembre de 2015

Entrevista: "Ser o No ser"

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Si piensas que un currículum es la llave de un empleo en la búsqueda de nuevos proyectos, sencillamente, estás muy equivocado. Excepto para posiciones de escasa o nula cualificación, no hay profesional de recursos humanos que reclute a vista de CV porque este documento, como si del Santo Grial se tratara, se le ensalza hasta el punto de que hay quien piensa que el motivo por el que ha sido contratado en última instancia ha sido, sin duda, el citado currículo. Nada más lejos de la realidad.

Es tu tarjeta de visita, el primer reclamo, el “anzuelo” para recruiters y empresas  que lanzarás con la mejor de tus intenciones y, siempre, cargado de ilusiones. Y es por eso, precisamente, que debes cuidarlo sobremanera tanto en su forma como en su contenido, a pesar de que no será él quien te abra la puerta final a tu objetivo.

Fuente imagen: h1usurbil

En efecto, tal como te he comentado, aún siendo este criterio distinto al que muchos pueden tener, el objetivo final de un CV bien diseñado y con un contenido bien estructurado, no es otro que alcanzar LA ENTREVISTA. Ese, ese es y no otro el motivo que te debe llevar a remitirlo tanto a empresas como a consultoras. No en vano es en ella donde realmente toman las mejores referencias de un candidato y contemplan la idoneidad del mismo para ocupar la vacante ofertada.

En este sentido, todos los detalles a tener en cuenta son pocos, pues un despiste podría costarte caro, hacerte esclavo de tus propios errores y debilitar el interés inicial de la persona que podría llevarte a la contratación. Tanto la dialéctica, como los gestos, el nivel emocional o empatía son vitales en la mayoría de procesos (aunque para posiciones más técnicas puedan prevalecer conocimientos más o menos profundos sobre materias explícitas) y, sin duda, la entrevista es el mejor escenario para intentar resaltarlas.

La mesura siempre es responsable y la exageración peligrosa, por tanto, ni creas que vales más de lo que vales ni te empequeñezcas ante tu entrevistador. Mostrarse natural, como eres, te ayudará a sobrellevarla mejor, con más comodidad, si bien es cierto, que podrá haber momentos en los que debas potenciar tus habilidades, competencias o peculiaridades de tu personalidad para que destaquen en mayor o menor medida según las características del perfil solicitado por la empresa y que has debido detectar con anterioridad. Al decir “con anterioridad”, no sólo me refiero a la simple lectura de la oferta publicada por la empresa o consultora en cuestión (porque ha podido captarte a través de las redes, por su base de datos propia, por referencias o, simplemente, por tu autocandidatura) sino a una investigación previa de la empresa, de sus valores, objetivos y patrones de conducta que, por norma, suelen compartir en sus webs corporativas.

Fuente imagen: orientacionparaelempleo
Pero hay un detalle que no quisiera dejar pasar por alto y que daría para escribir uno o varios artículos. Me refiero a la indumentaria, a la forma de vestir del candidato. Al igual que en el párrafo anterior, la mesura es buena, si bien es cierto que, ante la duda, más vale arreglarse un poco más que portar una imagen “insuficiente” que denote falta de interés o deficiente imagen para el puesto. Es evidente que para un puesto de reponedor/a, o de dependiente/a en una panadería,  ir de chaqueta y corbata quizás resulte excesivo y yo, personalmente, no lo aconsejo... Estoy seguro de que sabrás elegir la mejor opción, eso sí, sin olvidar las particularidades de la empresa  en sí (por supuesto que no es lo mismo una gran multinacional que una pequeña tienda donde sólo trabaja su propietario).

Hacer la mejor elección de la ropa, del calzado, la limpieza, del color (podrías hacer un guiño a una imagen corportativa) o incluso la talla, harán que la primera impresión evite que te excluyan o lleven una imagen equívoca de ti, de seguir o no en el proceso.  En definitiva, tanto la mediocridad como la excentricidad te pueden alejar de tu próximo empleo, así que intenta ser TÚ, mostrarte natural y, sobre todo, mantener compostura e imagen acordes a lo que la empresa o consultor espera de ti en función del puesto que intentas ocupar porque, a fin de cuentas, si llegas a formar parte de ella, de alguna forma te convertirás en parte de su imagen.


Así, todo te irá mucho mejor. ¡Suerte!