20 de abril de 2015

Artículo de lujo

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Sin duda, es más fácil pasar de la hamburguesa al jamón serrano que del buen jamón a la hamburguesa. Aún gustándote ambos, lo duro se contempla cuando debes renunciar a uno de ellos por las dichosas circunstancias. ¿Te ha sucedido?. Si es así, entonces, a medida que vayas leyendo es posible que puedas sentirte identificado (o no).

Si en alguna ocasión te han recordado lo mucho que vales, si en algún momento te has visto reflejado en un conocido personaje de éxito, si a medida que transcurren tus días eres capaz de extraer las oportunidades que llevan “ocultas”, si eres tan hábil que llegas a contar tus experiencias como objetivos cumplidos, es posible que, a pesar de todas tus cualidades, no puedas permitirte este artículo de lujo.
 
Fuente imagen: rebloggy

Como decía un amigo común, “La vida es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar”. Pero sí está en tu mano propiciar el rumbo, la dirección que crees la adecuada para alcanzar tu propósito en la vida que, ciertamente, es tan cambiante como la propia vida. ¿O acaso no has de reconocer que con el paso de los años tus gustos, aficiones, preferencias y, sobre todo, objetivos, van cambiando constantemente?.

En ese sentido, me permito decirte que sigo pensando que nunca podrás permitirte ciertos lujos… Aunque sepas que el momento pueda ser propicio. NO.

Fuente imagen: kochankacobaina_pinger
Resulta tan fácil consumir días de éxito que cuando llega un día gris o, a lo peor, un día negro, te ves descolocado y sin capacidad de reacción. Eres acaso una persona diferente que hayas dejado de merecer lo mejor para unirte al despropósito de la desgracia personal o profesional. Pues nada más lejos de la realidad: tú eres una suma de momentos felices y de desgracias mal entendidas. Así, sin más. ¿Cómo reaccionas ante la dificultad?. ¿Y si esta afecta a lo que consideras más importante en tu vida?. Digamos que te rompe todos los esquemas de tu vida cuando te quedas sin empleo, cuando sufres una enfermedad grave o un accidente, cuando tu jefe se ensaña contigo, con el que hasta hoy pensabas que era el “empleado ejemplar”, cuando finalizas una relación de forma traumática o tantos y tantos momentos difíciles.

Entonces, en esos momentos, ¿qué haces, cómo reaccionas?. No hay una respuesta única, pero te lo voy a resumir de una forma tan simple que, a lo mejor, consideres que no mereces ciertos artículos de lujo. Verás…

Ante una experiencia “negativa” (ojo con el término, que quizás no sea el más adecuado) hay dos formas de actuar:

En primer lugar, puedes considerar si lo que te ha sucedido y que tan poco te ha gustado podías haberlo evitado. En ese caso, deberías hacer un ejercicio de conciencia y autoevaluación, ser crítico pero con pretensiones constructivas. Es así cuando aprendes de la experiencia, cuando sumas valor a tu capacidad de hacer frente a nuevas y futuras adversidades. Ganarás en seguridad y eso aporta un plus a todos los niveles, tanto en lo personal como en lo profesional. Es una forma de mirar al futuro con expectativas, proyectarte sobre ti mismo y crear las mejores condiciones para que tu recorrido en la vida sea sobre un firme más seguro y fiable.
Fuente imagen: vk

En cierta ocasión me llamó la atención una pregunta que leí en la red. Decía algo así como:
¿En qué se parece la vida a al parabrisas o a un retrovisor de coche?. -¡Vaya tela!, pensé yo-. La respuesta me dejó fuera de juego: en que tu futuro se debe ver a través del parabrisas, con amplitud de miras, con expectativas y gran visión para seguir avanzando; y tu pasado, deberás ver cómo se aleja por el retrovisor, ver cómo se hace más pequeño, pero sin perderlo de vista. Es evidente que la moraleja es más que merecida: mira hacia adelante, mira al futuro y centra tus sentidos en él, pero no borres tu pasado hasta que lo veas desaparecer. A fin de cuentas, si conduces mirando el retrovisor en lugar de dirigir tu mirada hacia el frente, lo más probable es que “te la pegues”.


Y, en segundo lugar, tienes la opción de apostar por ese artículo de lujo del que te hablaba: la desidia, el desánimo o la depresión… No quisiera añadir ni una palabra más a este comentario para hacerte reflexionar. Simplemente, hazte una pregunta:

¿Te puedes permitir el lujo de hundirte?. ¿Acaso no hay alguien o algo que merezca que estés dispuesto a sacar la mejor versión de ti mismo y salir adelante?.

Pues dicho y hecho, cuando te veas en la tesitura de cómo debes aceptar los golpes de la vida, hazlo con resignación, pero con determinación, y nunca te dejes agarrar por EL LUJO. Y si decides volver a leer estas líneas para animarte a hacerlo.... ¡Gracias Mil! 


El lujo no es para ti… No, no.

2 comentarios:

jacinto romero dijo...

Enhorabuena por el post. Siempre mirar hacia adelante, los retrovisores solo para adelantar. Saludos.

David Fernández Ojeda dijo...

Sin duda, siempre adelante...
Gracias, Jacinto, eres muy amable.