15 de septiembre de 2014

Del deseo a la conquista hay un guiño

S
ii te preguntara si alguna vez te has mirado al espejo y te has hecho un guiño con el ojo, ¿cuál sería la respuesta?. La actitud cuenta. Los pequeños detalles y la primera impresión… También, hasta el punto de poder definir un final feliz. Porque de eso se trata, ¿no?: de encontrar un final feliz para cada una de las historias que nos toca vivir en nuestras vidas. Pues habrá que aplicarse en el empeño porque nuestro entorno, por norma general, acostumbra a poner obstáculos para ponerte a prueba y, sin duda, te verás obligado a driblar con estilo, con la mejor versión de ti mismo.

“Hombre blanco soltero busca…”. Comenzar un anuncio así resulta, cuando menos, pintoresco pero, en ocasiones, se podría llegar a plantear una cuestión: ¿acaso merece ser encontrado?.

Composición propia. Fuente imágenes: trabajados&theranking

Si me lo permites, sin duda, yo diría que sí. Todos, sin excepción, merecemos ser encontrados cuando buscamos algo con actitud, con ilusión y nos esforzamos en conseguirlo; ya sea en lo personal como en lo profesional.

Seguro que tienes tu propio estilo a la hora de hacer las cosas, que marcas tu propio plan en el momento de agradar a una persona que no conoces y que te esfuerzas en hacer acopio de tus virtudes, especialmente de aquéllas que puedan llamar su atención. Pero también mides sus gestos, interpretas sus palabras e incluso te preocupas de descubrir sus gustos. Veo que sabes de qué hablo…

Pero si se trata de la búsqueda de un nuevo proyecto de trabajo, no hay fórmula infalible, sólo continúa siendo tú mismo aunque, con tu permiso, te diría que puedes hilar más fino, muy fino porque ya…

Sabemos que ir creyéndose el mejor no es malo, pero sí es peligroso; ir avasallando no es peligroso, es imprudente; pero medir las acciones y moderar la actitud según la persona que tengas en frente, no es ni malo, ni peligroso, ni imprudente: es magnífico.

¿Eres de los que creen en el amor a primera vista?. Pues en una entrevista, también puedes “enamorar” y de qué manera. Te invito, si te apetece, a que hagas un guiño en tu primer encuentro… Sí, en tu primera entrevista de trabajo. Te aseguro que, lejos de recibir una “bofetada” de tu entrevistador, puedes conseguir dar un gran paso en tu objetivo de conquistarle.

Si cuesta el mismo trabajo agradar que desagradar, ¿por qué no centrar esfuerzos en aportar pequeños detalles que aporten ese punto de luz que te haga brillar entre tanto negro sobre blanco?.

Estoy convencido de que sabrás encontrar los mejores guiños para cada conquista y, aún así, déjame que te enumere algunos:
Si vas a la entrevista de trabajo y conoces el nombre de la compañía, estudia bien sus principios y filosofía de empresa, su imagen y colores corporativos y echa mano de tu potencial “encanto”:

Haz que suceda el “encantamiento”, comparte la visión de la empresa y destaca los puntos coincidentes de esos principios y su filosofía para que pueda imaginarte dentro de ella. Identifíca al candidato ideal con tu experiencia a través de cada una de las competencias y habilidades propias y que, en particular, requiere el puesto para el que postulas y en ese momento realizas la entrevista. No temas salir de la conversación de experiencia laboral tras experiencia para soltar una perla que guarde relación y que puedan agradecer.

¿Hilamos más fino?. De acuerdo. Si quien te entrevista es un directivo de la propia empresa, de la que podría ofrecerte el contrato que deseas, viste algún complemento de ese mismo color corporativo (quizás una corbata, un pañuelo, etc) y haz que pueda volver a ver cómo serías dentro de su empresa.

Cuida tu lenguaje y, en cualquier caso, no pretendas quedar por encima de él con argumentos enrevesados que intenten desplazar la figura del entrevistador. A veces es mejor callar y asentir con la cabeza que saltar con palabras innecesarias.

Y con detalles como éstos, con guiños bien intencionados llevados a escena con naturalidad, tu conquista será más viable y, sin duda, tu felicidad más completa si con eso has conseguido lo que te habías propuesto.

Y ahora que has leído esto, ¿crees que podrás pararte a pensar en ello antes de ir a una entrevista para sacarte el máximo partido en ella?.

Este ha sido mi guiño. Y ahora procede tú con tu conquista,


¡Suerte en tu empeño!