23 de diciembre de 2014

Estrategias para sobrevivir enrededados

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La palabra estrategia siempre me ha sonado bien, sin embargo, cuando oyes el término “estratega” parece que la cosa cambia, que el materialismo, la insensibilidad e incluso la falta de ética puede llegar a aparecer en forma de malos pensamientos. ¿No te sucede?. Acaso en tu vida diaria, en tu trabajo; quizás en un programa de televisión… Sí, así es, un término cada vez más acuñado y sin embargo, tan odiado como valorado según para quiénes.

Pues quizás tu percepción sobre ellas puedas definirla aún más tras mis palabras y, si no fuera así, me encantará haberte invitado a la reflexión.
Fuente imagen: PlusGoogle; Composición de David Fernández Ojeda
Requiere de esfuerzo y dedicación fraguar el talento y, más aún sacarle partido pero, en este sentido, estar “enredados”, acudir a la palestra de las redes sociales te podrá aportar la notoriedad que necesitas para hacerte destacar. Es evidente que si eres bueno debes mostrarte como tal y no hay mejor escenario para vender y venderse que Internet y, repito, las redes sociales.

Pueden aportar un toque personal, de cercanía a cualquier actividad profesional y, al mismo tiempo, te permitirán marcar un timing de tus acciones para conseguir los objetivos marcados, es decir, una Estrategia. Tanto si eres profesional libre, como si trabajas por cuenta ajena o estás en desempleo o proceso de mejora del mismo, eres susceptible de marcar tu propia estrategia. Y si me apuras, te diré que no sólo es recomendable sino necesario.

Bien para difundir, promocionar o, evidentemente, aportar valor a los servicios o productos que vendes, las redes sociales te abren infinitas posibilidades y, lo más importante, te ofrece la posibilidad de conectar con clientes potenciales. ¿Cómo?. Hay muchas fórmulas que cualquier experto podrá recomendarte en función de tus necesidades o las de tu empresa pero sí hay algunos conceptos que no debes pasar por alto:

Definir tu público, el target de cliente al que deseas dirigir tus esfuerzos hacia la consecución de tus objetivos. Localizarlos y atraerlos dejándote ver, participando en foros, redes y eventos online que favorezcan y, si es preciso, invitándoles de forma directa.
Crear “ambiente” adecuado en cuanto a imagen y contenidos a ofrecer en función del tipo de clientes, de los productos y servicios y, por supuesto, del sector de actividad en el que te trabajes. Proyectar la imagen de la empresa y su oferta y saberla defender de forma coherente en la red, aprovechando sinergias y empleando esfuerzos adicionales en crear un clima positivo y propicio para comunicación eficaz y la venta.
Recuerda que la generosidad y el buen humor siempre ayuda a generar un clima positivo y un mayor nivel de empatía que podrías ser canalizado en términos comerciales beneficiosos para la empresa.
Analizar el progreso y evolución de las acciones que lleves a cabo te dará criterios objetivos y útiles para tomar decisiones importantes sobre tu estrategia de marketing online y consigas lo que te has propuesto con ella.

¿Y si lo que deseas no es vender servicios o productos de tu empresa sino que estás en proceso de búsqueda o mejora de empleo?. Pues, en realidad, no hay mucha diferencia pues, de mismo modo que en el caso anterior, siguen siendo vitales tomarte muy en serio los conceptos citados.

Así, se me ocurre marcar unas premisas con las que, sin duda, creo que vamos a coincidir:
Saber con claridad quiénes deben ser tus potenciales empleadores o intermediarios hacia la contratación. Evidentemente, reclutadores, responsables de RRHH de las empresas y contactos de compañías en las que hayas marcado tu objetivo, deben ser los primeros en captar. Por tanto, allá donde ellos estén, deberás estar presente y, actualmente, además de los portales de empleo (donde deberás tener un perfil y CV adecuados y muy cuidados), es una obviedad que la principal plataforma profesional es Linkedin, que podrás complementar con Twitter y/o Facebook.
A partir de ahí, forjar tu propia “marca personal”, no sólo a través de la mejor imagen, sino de una interacción conveniente, de calidad y continuada en el tiempo con los demás

¿Y por qué sé esto?. Por experiencia propia: estrategia, SÍ. Y si es preciso, cambiarla a medida que se van generando resultados a través de las fases de consecución de tu objetivo. (Y ahora que lo pienso, no sólo es válido para el terreno profesional sino para el personal: ¿o acaso no te has marcado alguna a la hora de conquistar a tu pareja o de conseguir algo de tus padres?. Eso sí, no olvides que hay que ser constante).

Entonces... ¿A qué esperas?