14 de febrero de 2014

Una carta de presentación muy presentable


N
Nadie pone en duda la importancia de la palabra escrita, máxime cuando ésta deja constancia de lo que se dice o se piensa en cualquiera de sus versiones del negro sobre blanco. Ya sea en tu vida personal o profesional, ya sea por gusto o por obligación, pero la realidad es que siempre nos acompaña. Y, en lo relativo al mundo de los RR.HH., por supuesto, no iba a ser menos si tenemos en cuenta que es, a priori, la forma preliminar de presentación más ortodoxa y oportuna para propiciar el primer contacto entre candidatos, recruiters y empresas.


No deja de ser un tópico el preguntarnos -a estas alturas- sobre la conveniencia de la carta de presentación… ¿Pero aún te queda alguna duda?. A mí, sinceramente, no. Esta carta, a veces infravalorada, a veces olvidada, puede hacer que un CV adjunto nunca llegue a ser leído. Y te explico por qué.

Fuente composición:anabelchi.blogspot,vanemakeup.blogspot & David F.

Yo, personalmente, considero que la carta de recomendación es el "prólogo del CV" y, como tal, no deja de ser una introducción al mismo. Una introducción en la que juegan un papel fundamental tanto la forma como el fondo de la misma.


No voy a entrar a valorar el tipo o el color de papel a elegir, ni siquiera la fuente de texto a emplear. Tampoco voy a incidir especialmente en su extensión… ¿Y de qué te voy a hablar entonces?. Sencillamente, “de lo demás”, que es mucho más importante.


En cierta ocasión, me enfrenté a un reto en compañía de un bolígrafo y un papel que consistía, en primer lugar, en escribir un sueño (otros llaman “meta”). Fácil… Pero no debía ser personal sino profesional (realista y alcanzable, por supuesto) y eso limitaba el margen onírico de alguna manera. Además, debía hacerse en una sola línea. Ahí se ponía a prueba la capacidad de síntesis y la definición del sueño en sí. Por último, debía hacerse en sólo 45 segundos…. No es fácil, nada fácil, si no estás seguro de lo que deseas. Pero aún más complicado si no consigues concentrarlo, resumirlo en palabras y que éstas sean las más adecuadas, las más precisas.


Si te fijas, una carta de presentación no es más que el preámbulo del CV y, como tal, no debe hacer otra cosa que resumir tu intención, tu deseo y tu “sueño” de entrar en la empresa a la que postulas. ¿No te parece que eso merece tu atención?.


En ese sentido, me gustaría remarcar cinco aspectos fundamentales a tener en cuenta a la hora de redactarla:


UNO- Escribir en términos respetuosos y, siempre, con el tratamiento personal más adecuado. La persona que va a leer tu carta, quizás, el día de mañana pueda ser un conocido o, incluso, tu amigo o compañero de trabajo pero, hoy por hoy, es un desconocido que, en cierto modo, tiene en sus manos las llaves de tu futuro más inmediato.


DOS- Presentarte. Y no me refiero al nombre y apellidos, sino a una brevísima sinopsis de tu perfil profesional en el que debes añadir a modo de titular –si me permites la expresión- “qué eres”, “qué haces” y, si procede, “que quieres”.


TRES- Identificar la oferta de empleo en la que estás interesado. E incluyo esta obviedad porque se suele utilizar una plantilla estándar para esta carta y, en ocasiones, se comete el terrible error de no modificarlo, dejando el dato de la oferta de empleo que se presentó con anterioridad.


CUATRO- Indicar y remarcar tus cualidades y competencias que te hacen "el mejor candidato" al puesto ofertado y que, por supuesto, deberán estar en la línea de lo que la propia empresa o consultora solicitan a través de su anuncio. De poco sirve agregar habilidades o competencias “inútiles” para el puesto.


CINCO- Agradecimiento y despedida formal en la que no está de más mostrar tu interés en, al menos, poder acceder a la entrevista para que puedan conocer a ese gran candidato que eres y que, evidentemente, deberás “vender” cuando tengas frente a ti a las personas que deciden si todo lo que has dicho ser, no sólo es cierto sino que encaja con el perfil del puesto ofertado.


Fuente composición: lsveikata & pixellegancy
Todo ello, siempre, bajo la atenta mirada de un lenguaje correcto y la congruencia de una depurada ortografía (recuerdo que las faltas de ortografía son la causa mayor de mortalidad de una candidatura, especialmente, en perfiles experimentados y técnicos).


Evidentemente, estos aspectos a tener en cuenta a la hora de trabajar tu carta de presentación, son aplicables a cada una de ellas. ¿No habrás pensado que una misma carta te sirve para presentar tu CV a todas las ofertas de empleo en las que desees inscribirte?. Pues no, definitivamente no. Recuerda que es “tu sueño” y que debes concentrarlo en unas pocas palabras que serán las que despierten el interés al otro lado del papel. Por eso, no está de más elegirlas bien, muy bien, y no derrochar espacios en un escrito que, por norma, debe ser intenso pero no extenso.


Si bien es cierto que puedes y debes tener varias plantillas diseñadas, deberás definir y adaptar cada uno de los aspectos fundamentales anteriores según el sector, la empresa e incluso la persona a la que va dirigida, y hacer de esa carta una carta única, especialmente escrita para la ocasión.


Tienes una sola oportunidad para hacer de tu carta de presentación “una carta presentable” y, sinceramente, creo que lo vas a conseguir.



¿Lo harás?