17 de noviembre de 2013

¿De qué hablo en la entrevista?



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Es cierto que cuando tienes una entrevista de trabajo programada todos te desean mucha suerte y gran parte de ellos te darán un consejo gratuito sobre la importancia de un lenguaje oral y corporal adecuados y, muy especialmente, sobre la actitud para afrontar la misma. Pero no es menos cierto que ésta debe ir acompañada de “sustancia” para que tu candidatura sepa a algo más y no pases desapercibido y, en consecuencia, descartado a primeras de cambio.


Pero entonces… ¿Actitud o sustancia?. ¿Qué aportar a esa entrevista que puede suponer tu gran oportunidad de futuro?.


A decir verdad, tu actitud y, especialmente, tu grado de motivación son vitales a la hora de hacer frente a una entrevista pero –como decía un profesor de Física en mi adolescencia- es “condición necesaria pero no suficiente”.



Conocer tu potencial, al mismo tiempo que tus limitaciones para no caer en la autocomplacencia del éxito seguro (craso error, por cierto), te ayudará a establecer unas líneas de trabajo a la hora de preparar la entrevista. Sí señor, he dicho “preparar la entrevista”. ¿O acaso a estas alturas alguien cree que una entrevista es una cita para tomar una cerveza con un amigo en el que los temas surgen por pura inercia?. Además, a tu amigo puedes regalarle una mentira piadosa o presumir de algo más de lo preciso; en una entrevista, eso nunca deberás hacerlo (hay que recordar que la mentira tiene las patas muy cortas).


Conocer al pie de la letra tu historia laboral, incluyendo la cronología de tus competencias profesionales, junto con algunos datos de la empresa contratante si la conoces, es lo
Fuente imagen: comocombatir
mínimo con lo que puedes despachar una entrevista. Si lo que realmente quieres es “despachar”... Pero si deseas afrontarla con mayores garantías de ser valorado por tus habilidades y logros, recordado por tus competencias y evolución, evidentemente, debes llevar mucho más en tu mochila de trabajo. Recuerda que, por norma general, sólo eligiran al candidato más adecuado para el puesto, ni siquiera al mejor candidato, por lo que no te esfuerces en aportar aquéllas competencias innecesarias o irrelevantes que no puedan ser valoradas debidamente.


Dependiendo del puesto a cubrir, una entrevista suele durar de 30 a 60 minutos, (incluso llegar a los 90, aunque no es habitual) y, en ese tiempo, quizás llegues a considerar que alguno de ellos tenga más de sesenta segundos llegando a convertirse en eternos, especialmente cuando son varios los entrevistadores.


En cualquier caso, tanto para 30, 60 ó 90 minutos, tanto si son varios o uno los entrevistadores, tanto si es un puesto de directivo o de auxiliar, ¿te has llegado a preguntar alguna vez si el entrevistador desea escucharte decir, enumerar más bien, todas tus experiencias profesionales?. Yo te contesto: NO.


Entonces, dirás…  ¿Y de qué hablo en la entrevista?.


Ofrécele una nueva versión de tu currículum que no se aleje del argumento original. Éste no quiere palabras huecas, desea que aportes nuevos contenidos, que le digas lo que hiciste en cada una de esas experiencias profesionales, que le cuantifiques si puedes los resultados y éxitos obtenidos. Incluso me atrevería a decir que algunos recruiters comienzan a valorar los fracasos si éstos se han superado con éxito (parece incongruente, juntar las palabras fracaso y éxito, pero no lo es) porque pones de manifiesto tu capacidad de superación.


Fuente composición: expo2015contact.virgilio
Dependiendo del grado de capacitación requerido, puedes hablar de tu contrastada habilidad para realizar trabajos técnicos o manuales, para liderar y gestionar equipos, para interpretar y optimizar cuentas de explotación, pero también para mejorar la producción, para motivar y elevar la unidad del equipo o, si fuera el caso, dejar constancia de tu proactividad al proponer o implantar nuevas y mejores soluciones para rematar unos excelentes resultados.

 
Y si durante la entrevista padeces constantes preguntas o alusiones referidas a esos fracasos o a las debilidades que pueden deducirse de tu CV, no te amilanes y contraataca con comentarios sobre tus éxitos y virtudes que han sido, son y serán garantías suficientes para hacerles frente o superarlas. Saber vender y venderse es un arte que va más allá de una actitud positiva o una gran dosis de motivación (te invito a que leas una visión particular de cómo venderse) y si a ello añadimos que debemos hacerlo en un tiempo limitado, a veces récord, precisa de una mayor disciplina a la hora de prepararse la entrevista.


Te ayudará a plantear la misma el leer detenidamente la oferta e incidir en el perfil deseado para conocer el grado de coincidencia con el tuyo propio; sólo así estarás preparado para presentar de forma óptima tu candidatura y establecer tus argumentos de “defensa” en caso de ser necesarios; por otra parte, deberás disponer de todos los datos posibles sobre tu vida laboral que no figuren en el currículum escrito que has hecho llegar al entrevistador.


En resumen, actitud y motivación, porque debes aliarte con lo mejor de ti, despejar tus posibles dudas y huir de cualquier sentimiento derrotista o contrario a tu capacidad para llegar a éxitos futuros. Pero, sobre todo, aporta valor a la entrevista con contenidos que no conozca tu interlocutor, sorpréndele y que te pueda distinguir del resto de candidatos. Haz que tus comentarios muestren y potencien tus habilidades y competencias más valoradas para el perfil solicitado para ganar puntos a tu favor.


¿De qué hablarás en tu próxima entrevista?

4 comentarios:

Joaquin Rios dijo...

Internet está cambiando la manera de hacer las cosas en casi todo, ya la mayoría de empresas miran tu perfil en LinkedIn, donde el que solicita un profesional puede realizar cortes por edades, situacion geografica, etc... Para dar con el perfil de candidato que mas le guste, y todo desde la red social, donde lo debes tener al máximo de detalle sobre ti, alguna página personal como about.me, e incluso algún vídeo creativo de curriculum subido a YouTube, donde puedes mostrar tu creatividad, relacionada con tu profesión. En fin, esos montones de papeles encima de la mesa son historia

David Fernández Ojeda dijo...

Sin duda, las nuevas tecnologías lo cambian todo. Evidentemente, el mundo de los recursos humanos y de las empresas no pueden quedar fuera. Sin embargo, nunca hay que olvidar por completo las fórmulas más tradicionales.

Gracias por tu comentario, Joaquín.

Lidia Llop dijo...

Yo siempre digo: que nosotros estemos en las redes no significa que todo el mundo lo este.El CV aún es la hheramienta principal y las redrs sociales algo complementario, teniendo en cuenta que depende del perfil. No es lo mismo un SEO donde las redes si es su principal cv, que una aux administrativa o una dependienta de carniceria. David, gran post, yo añadiría simplemente conocer tu curriculum, saber lo que has puesto en el.

David Fernández Ojeda dijo...

No te falta razón, Lidia, al decir que el CV sigue siendo una herramienta fundamental en el reclutamiento de personas, aunque no menos cierto es que cada vez con más frecuencia se contrastan y amplian datos del candidato a través de las redes sociales.

Si me permites, más importante que el CV y el 2.0, en mi opinión, es el 1.0.

Gracias por tu comentario, Lidia.