30 de junio de 2015

Ocho apellidos castos

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Posiblemente, desde bien pequeño, tu apellido ha sido para ti algo más que una palabra, quizás todo un signo de distinción que, en los casos más ilustres, anteponen el rancio abolengo allá por donde van -aunque he de decir que esto cada vez se valora menos- y, en los más comunes, se limitan a ser una combinación más o menos compleja de palabras que, en la mayoría de los casos, no hace tener un nombre exclusivo pues siempre se entera uno de que hay no sé cuantos sujetos con idéntico nombre.

Pero más allá de los nombres y, en consecuencia, de los apellidos, debo decir que lo realmente es la persona que hay tras ellos, los valores que los patriarcas han sabido transmitir a lo largo de las generaciones e, indudablemente, los conocimientos y las tradiciones que han sabido generar y mantener. Pues sí que dan de sí los apellidos, su etimología y significado... Hasta el punto de abrir una puerta al estudio en profundidad, la Heráldica, en el que no sólo se valoran y estudian los orígenes de los mismos sino mucho más. Pero, a decir verdad, estas líneas, a modo de introducción, pueden servir, pero no definen el tema que deseo abordar que, como podrás comprobar a continuación, va más lejos de un mero estudio etimológico de tu apellido.


31 de mayo de 2015

Dame una pista

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Si pudieras pedir tres deseos es probable que no titubearas lo más mínimo en decirlos, sin embargo, si sólo pudieras elegir uno de ellos, la cosa cambia... O no, quién sabe. Lo que es cierto es que si no crees en los genios y sus lámparas, si desconfías de la magia y temes que el País de Nunca Jamás es, al menos en parte, ficción, darías lo que fuera por conocer más detalles, una pista de cómo llegar a él. Da igual si es material o no, pero no me cabe duda de que tu felicidad o parte de ella depende de ello.

Tanto en lo personal como en lo profesional estamos sometidos a una serie de carencias que la vida nos obliga a un constante esfuerzo por remediarlas. Siempre queremos más y más, ¿verdad?. Siempre quieres más y más. No me extraña, como decía Quevedo, "lo mucho se vuelve poco con desear otro poco más" y, en términos de felicidad, nunca es suficiente.

Fuente imagen: desmotivaciones

20 de abril de 2015

Artículo de lujo

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Sin duda, es más fácil pasar de la hamburguesa al jamón serrano que del buen jamón a la hamburguesa. Aún gustándote ambos, lo duro se contempla cuando debes renunciar a uno de ellos por las dichosas circunstancias. ¿Te ha sucedido?. Si es así, entonces, a medida que vayas leyendo es posible que puedas sentirte identificado (o no).

Si en alguna ocasión te han recordado lo mucho que vales, si en algún momento te has visto reflejado en un conocido personaje de éxito, si a medida que transcurren tus días eres capaz de extraer las oportunidades que llevan “ocultas”, si eres tan hábil que llegas a contar tus experiencias como objetivos cumplidos, es posible que, a pesar de todas tus cualidades, no puedas permitirte este artículo de lujo.
 
Fuente imagen: rebloggy

15 de marzo de 2015

El minuto de oro

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El mundo se ha vuelto loco, literalmente loco, poniendo precio a todo, a lo material y a lo inmaterial, a lo ajeno y a lo personal, incluso a la dignidad de las personas atajando por el camino de la ruindad (pero, evidentemente, de eso no leerás en este blog mientras esté yo al otro lado). Y en ese afán por cuantificar lo incuantificable, ¿cuánto darías por volver a ver o abrazar a alguien que has perdido?, ¿cuánto, por revivir un momento trascendental, de éxito, de felicidad desmedida?. Quizás, en privado, pudiera recoger aplastantes respuestas como “Lo daría todo”.

Dudo que en la senda de la materialización obsesiva se pueda encontrar la felicidad, pero sí es cierto que más que divagar, más que construir castillitos en el aire te apetezca poner los pies en el suelo y saber cuánto vale un minuto bien aprovechado en tu vida y dónde debes buscarlo. Y esta cuestión cobra mayor relevancia cuando de ello depende el rumbo del minuto siguiente, y este del siguiente y, así, sucesivamente.

Fuente imagen: facebook

28 de febrero de 2015

Por un mundo de sueños

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Piensa: ¿Qué haces cuando cierras los ojos?. Cierto, puede ser que sea para dar paso a los sueños, quizás sea por dolor o para evitar que éste llegue. Es posible que los cierres pensando en ella o que ella lleve tiempo con ellos cerrados pensando en Grey, es posible. Posible es que sólo pienses en blanco o que lo veas todo negro y mires hacia arriba aún con los ojos cerrados.

Y cuando sueñas despierto, tu mente se transforma, tú mismo te transformas en quien quieres ser, al menos por unos instantes y sacas fuerzas de tu interior y te cuesta dejar de pensar en ello y te prohíbes dejar de soñar y no puedes dejar de desear y…  Y llegado a ese punto, ¿qué piensas hacer?.


31 de enero de 2015

¡Qué poco me gusta hablar de mí!

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Ciertamente, "qué poco me gusta hablar de mí" en primera persona, de mis andanzas profesionales y, aún menos, personales. De hecho, si con anterioridad has entrado alguna vez en este blog -tu casa- verás que me conformo con lanzar píldoras de motivación, de inspirar actitudes positivas y corresponder con la misma generosidad con las que las redes y tú me habéis tratado. No esperaba nada pero siempre he deseado todo. Es precisamente eso lo que me ha mantenido con ganas de seguir con este rincón abierto.

Dicho esto... "Qué poco me gusta hablar de mí", pero creo que la ocasión lo merece, máxime cuando este blog ha sido mi forma de canalizar todo lo que he vivido, pensado y querido durante mi periplo como desempleado. Sí, como uno de tantos y tantos.